Ir a Ruta Clarianiana de Carreño
Introducción
El
concejo o municipio asturiano de Carreño fue residencia
veraniega del gran escritor Leopoldo Enrique García-Alas
Ureña, Clarín, durante casi toda su vida, y motivo inspirador de una considerable
parte de su producción literaria. La presencia de Carrreño
en la narrativa de Leopoldo Alas es bastante abundante.
La Ruta Clariniana es una experiencia literario-turística única en España.
Por primera vez la narración se encuentra inmersa en el
paisaje, donde acontecen los hechos.
Tres
son las obras y, por tanto, tres los tramos de la Ruta Clariniana:
Doña Berta (3,5 km), Viaje Redondo (8,3 km) y Boroña (2,2 km), donde Clarín nos muestra el entramado socioeconómico
y la arquitectura de los valles de Carreño, ese mundo rural
que tan bien conocía.
Así,
con Doña Berta paseamos por Piedeloro; Viaje Redondo nos lleva a Logrezana y Guimarán, y el protagonista de Boroña descubre al caminante-lector las parroquias de Prendes y Albandi.
Estos
escenarios vivos están salpicados de elementos singulares y
únicos, como las iglesias románicas, casas de indianos,
paneras decoradas al estilo Carreño, la Quinta de Clarín,
casonas, palacios, restos medievales, molinos, fuente, caserías...
Lectura,
paisaje y gastronomía son los pilares fundamentales de la Ruta
Clariniana de Carreño; un recorrido que se puede realizar en
coche, bicicleta o a pie.
Tramo
1: Doña Berta (Candás - Piedeloro)
- Recorrido:
3,5 km.
- 8
citas literarias aprox.
- Señalizadores
de ruta.
- Aparcamientos:
ensanches de la carretera e iglesia de Piedeloro.
Doña
Berta, obra publicada en 1892, relata las aventuras de una
anciana fuera de su particular paraíso asturiano, condenada al
trabajo, al dolor y a la muerte en medio de un ambiente impersonal,
burocrático, prosaico; se trata de una metáfora
sostenida sobre un mito tan viejo como la humanidad: el del paraíso
perdido.
Una
vez en Candás, nos situamos en la carretera comarcal CE-1
(polideportivo-campo de fútbol) y continuamos 2 km hasta
llegar a la parroquia de Piedeloro, pasando por el núcleo de
El Regueral. Dejamos a la izquierda la estación de ferrocarril
y justo cuando pasamos un monte de eucaliptos tomamos la comarcal que
nos lleva a Piedeloro. En este cruce se encuentra la primera cita
literaria de la ruta.
Así
describe Clarín la parroquia de doña Berta:
«Pertenece
el rincón de hojas y hierbas de doña Berta a la
parroquia de Pie del Oro, concejo de Carreño, partido judicial de Gijón y dentro de la parroquia se
distingue el barrio de doña Berta con el nombre de Zaornín,
y dentro del barrio se llama Susacasa a la hondonada frondosa en
medio de la cual hay un gran prado que tiene por nombre Aren. Al
extremo noroeste del prado pasa un arroyo orlado de altos álamos,
abedules y cónicos humeros de hoja oscura, que comienza a
rodear en espiral el tronco desde el suelo, tropezando con la hierba
y con las flores de los márgenes del agua».
Cruzamos
las vías del tren en dirección al alto de la iglesia.
Llegados a este punto del camino hemos de visitar la iglesia de Santa
María la Antigua de Piedeloro, declarada Monumento de Interés
Nacional. Este edificio de una sola nave del siglo XII es la iglesia
románica más importante del concejo. Destaca el arco
del triunfo y las dos portadas, con arquivoltas y capiteles decorados
con elementos vegetales, representaciones humanas y de aves y
simbología esotérica.
A
lo largo de todo el camino son numerosas las casas de indianos, con
sus características palmeras, fruto de la emigración
que sufrió el concejo en las últimas décadas del
siglo XIX. También podemos disfrutar de varios hórreos
y paneras decoradas al estilo Carreño.
Continuamos
nuestro recorrido descendiendo hacia el barrio de Zanzabornín
(Zaornín en la obra de Clarín), el barrio de doña
Berta de Rendaliego, donde finaliza el tramo de la Ruta Clarianiana,
en las proximidades de la estación del ferrocarril.
Tramo
2: Viaje Redondo (Guimarán - Logrezana)
- Recorrido:
8,3 km.
- 16
citas literarias aprox.
- Señalizadores
de ruta.
- Aparcamientos:
ensanches de la carretera, fuente El Cellero, iglesia de Logrezana,
Centro de Iniciativa Rural.
Recrea
el cuento Viaje Redondo un relato autobiográfico que
data de 1895 y narra la historia de una madre y de su hijo
«estudiante, poeta y soñador», camino de la
iglesia de Logrezana; es el viaje de la existencia, simbolizado en el
pórtico de la iglesia, que era, a la vez, «escuela de
niños y antesala del cementerio».
Disfrutando
de las maravillosas vistas del paseo marítimo de Candás,
llegamos al panel informativo de la ruta clariniana, al lado del
camping, en dirección a Perán; siguiendo la carretera
AS-239 hacia Gijón llegamos al cruce Gijón-Avilés.
A 2 km aproximadamente, encontramos Casa Gerardo Prendes y, enfrente
del afamado restaurante, se localiza la señalización e
inicio de la ruta de Viaje Redondo (comarcal CE-3). Tomamos el camino
que discurre paralelo a la general y aproximadamente a 1 km, ya en
Sebades, nos encontraremos con la finca solariega de los Alas, la
Quinta Clarín.
En
el lugar de sus antepasados, escenario de recuerdos entrañables
y, con el transcurso de los años, el santuario donde «el
Clarín escritor» convertiría en obra literaria la
realidad de su entorno: la vida campesina, el paisaje y los avatares
de las gentes de Carreño.
Orientada
al mediodía, la finca tiene en su frente el extenso, armonioso
y pintoresco Valle de Carreño, coronado por el Monte Areo
(dólmenes y túmulos del 3.500 a. C.).
La
Quinta consta de varias edificaciones: la residencia familiar fue
reedificada por su hijo Adolfo en 1911; de la época del
escritor se conserva una casa típicamente asturiana de dos
plantas, con su viejo corredor, la capilla que data de 1871 y una
pequeña construcción de planta cuadrada —belvedere— que, erigida sobre el mirador,
era el hogar literario de Clarín; además tiene un hórreo y la casa de
los caseros, que se ocupaban de las tareas domésticas,
agrícolas y del cuidado de la Quinta.
Situada
en uno de los extremos de la finca está la Fuente del Cellero,
dividida en tres cuerpos para los distintos usos del agua: fuente,
lavadero y abrevadero. Era este también un enclave social,
frecuentado principalmente por las mujeres y niños del
entorno. Clarín se refiere a este lugar como rincón de
juegos y encuentros juveniles de su hija Elisa.
Retomando
nuestra ruta llegamos al Palacio de los Carreño. Perteneciente
a la familia más importante del concejo, conserva, de su
primitiva fábrica, dos puertas, además de la
estructura. En la fachada principal, pared NW, se conserva uno de los
escudos nobiliarios que tenía.
A
unos 500 m del palacio nos encontramos con la iglesia románica
de Santa María la Real de Logrezana, a la que Clarín
acudía acompañando a su madre doña Leocadia.
Conserva la portada oeste, el campanario y una magnífica
ventana del primitivo ábside, llevada al muro Sur en una de
las reparaciones de la iglesia en el siglo XVII. La portada tiene un
arco de medio punto decorado con temas geométricos en zigzag y
guardapolvos ajedrezados sostenidos por dos columnas; los capiteles
están decorados con hojas policromadas.
«La
madre y el hijo entraron en la iglesia. Era en el campo, a media
ladera de la verde colina, desde cuya meseta, coronada de encinas y
pinos, se veía el Cantábrico cercano. El templo ocupaba
un vericueto, como una atalaya, oculto entre grandes castaños,
el campanario vetusto, de tres huecos —para
sendas campanas oscuras, venerables con la pátina del óxido
místico de su vejez de munis o estilistas, siempre al aire
libre, sujetas a su destino— se vislumbra entre los penachos blancos del fruto venidero y los
verdores de las hojas lustrosas y gárrulas, movidas por la
brisa, gayaderas encantadas en incensante baile de ritmo santo,
solemne...».
Siguiendo
el mismo camino hacia arriba nos encontramos con un cruce donde hay
un mojón que nos indica que la ruta continúa hacia la
derecha. Atravesando la Loma Cortina, zona con abundante arbolado, en
dirección a Candás, terminaremos nuestro recorrido.
También
cabe la posibilidad, si tomamos el cruce a la izquierda, de visitar
las Escuelas de Logrezana, preciosa construcción de 1923,
fruto de la emigración a América. Hoy todavía
escuela, es sede de la Asociación de Vecinos (Centro de
Iniciativa Rural) y Telecentro Rural.
Tramo
3: Boroña (Prendes- Albandi)
- Recorrido: 2,2
km.
- 6 citas
literarias aprox.
- Señalizadores
de ruta.
- Aparcamiento:
ensanches de la carretera, iglesias, Centro de Iniciativa Rural.
Boroña es un cuento social con matices
autobiográficos que aborda los problemas de la emigración
a América: Pepe Francisca emigra a México en busca de
nuevos y mejores horizontes y vuelve de las américas
decrépito, enfermo del estómago, esperando recobrar la
salud perdida con el «aire natal y leche con boroña».
Desde
Candás, seguimos la carretera AS-239 dirección Gijón
hasta El Empalme (cruce Gijón – Avilés). En este
lugar se toma la AS-19 sentido Avilés, y a 2 km
aproximadamente encontramos Casa Gerardo Prendes. Enfrente del
afamado restaurante, nada más pasar su aparcamiento, se
encuentra la señalización de dos rutas: Boroña y
Viaje Redondo (CE-3).
Cruzamos
los barrios de El Riestro y El Canto, donde podemos visitar la
capilla del Santo Ángel de la Guarda, ermita que figura en el
Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), aunque las
primeras referencias aparecen en unos versos en bable de Antón
de Marirreguera, «príncipe de los poetas asturianos»,
cuya casa estaba situada debajo de la capilla. También en este
barrio se encuentra la iglesia de Santa María de Prendes.
Descendemos,
paralelos al Polígono de Falmuria, antiguo bosque de La Voz,
descrito por Clarín con el nombre de «bosque de Carrió»,
en la que iba a ser la novela de Candás y Carreño por
excelencia, Palomares.
Así
describe Clarín esta zona en Boroña:
«En
la carretera de la costa, en el trayecto de Gijón a Avilés,
casi a la mitad de camino entre ambas florecientes villas, se detuvo
el coche de carrera, al salir del bosque de la Voz, en la estrechez
de una vega muy pintoresca, mullida con infinita hojarasca de
castaños, robles, pinos y nogales, con los naturales tapices
de la honda pradería de terciopelo verde oscuro, que desciende
hasta refrescar sus lindes en un arroyo que busca de prisa y
alborotando el cauce del Aboño. Era una tarde de agosto muy
caluroso aún en Asturias, pero allí mitigaba la fiebre
que difundía el ambiente una dulce brisa que se colaba por la
angostura del valle, entrando como tamizada por entre las ramas
gárrulas e inquietas del robledal espeso de la Voz que da
sombra a la carretera en un buen trecho».
Dejamos
atrás el polígono y, siguiendo el mismo camino,
llegamos a la Quinta Chor, en la que pasó largas temporadas el
pintor Nicanor Piñole. Situada a mitad de una ladera y
orientada al mediodía, tiene sobre sí una masa oscura
de pinares. A los costados avanzan dos salientes de tierra
desbordantes de vegetación. Continuamos nuestro recorrido
hasta el Centro de Iniciativa Rural de la parroquia de Albandi, en
cuyas proximidades finaliza este recorrido de la Ruta Clariniana.
FUENTE:
Plan de Dinamización Turística Mancomunidad Cabo Peñas
(concejos/municipios de
Carreño y Gozón).